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Comunicado de Prensa

Subgerencia de Comunicaciones

Santiago, Jul 28, 2017. 01:17

Frente a la demanda interpuesta contra el Banco del Estado ante el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) por parte de tres bancos privados, alegando perjuicios por tarifas de transferencias interbancarias contratadas a partir del año 1996, deseamos señalar lo siguiente:

1. Para nuestro banco el tema de las tarifas de transferencias interbancarias tiene  importancia en la medida que pueda afectar la inclusión financiera que BancoEstado ha impulsado.  Así por ejemplo, en lo que se refiere a las cuentas corrientes no tienen gran efecto porque en este producto el Banco está relativamente equilibrado en cuanto a flujos de entrada y salida con los bancos privados.     Sin embargo, donde vemos una especial relevancia es en lo que se refiere a las cuentas Vista, o Cuenta Rut, porque se trata de una red creada muy posteriormente a la firma de los contratos tarifarios, en la que el banco ha invertido y que ha permitido integrar a millones de personas al sistema financiero.  La banca privada también podría haber desarrollado esta red –y siempre lo podrá hacer-, pero no lo ha hecho probablemente por no considerarlo “rentable”.   

2. Este sistema o red, complementado y potenciado por las Cajas Vecinas, por la amplísima red de sucursales del banco, por ServiEstado y por la red de cajeros automáticos, se financia en parte con las tarifas pagadas por las personas tenedoras de cuentas y por los Bancos privados que usan la red para transferirles dineros electrónicamente.  De no existir esta red, deberían hacer esas transferencias a través de envío de cheques u órdenes de pago, opciones mucho más caras que hacerlo usando la red de Cuenta Rut. 

3. La inclusión financiera desarrollada por BancoEstado ha significado un gran beneficio para el país, y también para los bancos privados.  Es así como, gracias a esta red, estimamos que la banca privada se ahorra como mínimo del orden de los US$ 44 millones al año.  De no existir esta red debieran recurrir a otros mecanismos más caros actualmente existentes para transferir pagos.  Por nuestra parte, la Cuenta Rut significa un gran orgullo para el banco, pero también representa una pérdida operacional anual estimada en US$ 35 millones.  Entonces la pregunta de fondo es cuánto deben pagar los bancos privados por el uso de esta red que es tan valiosa para ellos y para todo el país.

 

4. El asunto de las tarifas diferentes entre bancos existe desde hace décadas y no ha sido ni solicitado ni impuesto por el Banco del Estado.  Por lo demás, es habitual al interior de la banca y de toda la economía diferenciar entre clientes pequeños y grandes tanto para pagar como para cobrar.   En el caso que observamos, las tarifas diferenciadas se sustentan en un criterio que parece válido cual es el de la presencia regional de cada banco.   Entre los bancos demandantes hay uno que tiene sólo 9 sucursales y el que más tiene 28.   Sólo están presentes en una decena de las 346 comunas del país.  En cambio, los bancos privados más grandes están ubicados en más de 130 comunas y nosotros en 247. Además tenemos más de 20.000 Cajas Vecinas en todo Chile con las que Cuenta Rut está conectada.  La presencia geográfica masiva no es gratis, sobre todo en este país; hay que financiarla.    De allí que si bancos sin sucursales quieren operar en todo Chile a través de otros bancos que sí financian presencia geográfica masiva, habrían argumentos legítimos para exigir cobros diferenciados.

5. Sin embargo, debemos recalcar que las tarifas diferenciadas no son nuestro problema principal.  En efecto, sostenemos que el precio promedio ponderado por usar esta red debiera ser sustancialmente mayor al actual de modo de reflejar bien los costos y beneficios que actualmente se producen.   La red Cuenta Rut ha crecido sustancialmente, es mucho más valiosa, se ha reforzado en número de clientes (9.6 millones de personas), con las 20.000 Cajas Vecina, las nuevas sucursales, ServiEstado, y la red de cajeros automáticos que ha aumentado mientras que la de los bancos privados ha disminuido.

6. Por lo tanto, con tarifas diferenciadas por tamaño o comunes a toda la banca, lo central es determinar que la banca privada en su conjunto debiera concurrir a financiar adecuadamente una red que le produce cuantiosas ganancias a ellos, a sus clientes y a todos los habitantes de Chile porque nos integra y es más barata.      El problema que debiera pedírsele al tribunal TDLC es mucho más complejo que si debe haber o no tarifa diferenciada para esta red que cubre todo el territorio nacional.    En efecto, se trataría de determinar cómo mantener financieramente una red compleja (cuenta Rut, Cajas Vecinas, sucursales y cajeros automáticos en lugares recónditos, ServiEstado), que ha permitido integrar a millones de personas al sistema financiero, sin obligar al Banco del Estado de Chile a subsidiar parte de los beneficios que obtiene la banca privada al usar esta red.     Nos consta que la banca privada aprecia el esfuerzo de inclusión financiera que realiza nuestro banco estatal y esperamos su cooperación y voluntad para resolver adecuadamente este episodio legal.  Ello no puede significar empeorar financieramente la operación de esta integradora red financiera.
 

Comité Ejecutivo